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Historia de los deportes caninos

Historia de los deportes caninos El origen de la interacción del ser humano con los perros parte de un grupo de necesidades humanas, las cuales el hombre ha encontrado en los canes una poderosa alianza y forma de sobrevivir al poder utilizarlos para poder cazar para su alimentación, cuidar propiedades y bienes o solucionar algún tipo de problema relacionado con su supervivencia.


Las diferentes razas de perros surgieron de las selecciones que los hombres realizaron sobre los lobos, basadas en las diferentes particularidades de sus comportamientos, las capacidades para desarrollar ciertos trabajos en algunos ejemplares y principalmente su temperamento. Por otro lado, se basó en las necesidades de cacería, protección de sus bienes y animales.


En una primera instancia, la selección se vio enfocada sobre el temperamento de los lobos, seleccionando los que seguían conservando en la edad adulta una actitud sumisa y un temperamento suave y dulce como el de los cachorros. Investigaciones demostraron que cuando una especie como la de los caninos es seleccionada por temperamento, en pocas generaciones aparecen mutaciones en su morfología tales como cambios en el color de sus ojos, mechones de pelo con una pigmentación diferente y cambios en la posición de las orejas, cola, menor número de piezas dentales, etcétera.


PERROS DE LAS TURBERAS

La selección del hombre influyó sobre la reproducción de los lobos, escogiendo los animales más sumisos y con mejores aptitudes en el ámbito de trabajo, para que heredaran dichas condiciones a las siguientes generaciones, desarrollando diferentes tareas de una forma más precisa, ya sea como animales de guarda y defensa o como cazadores, ya sea a la vista o al olfato.


En el periodo neolítico cuando el hombre se convirtió en un ser sedentario, el perro era de un tamaño mediano y ya se empezaban a visualizar diferencias marcadas entre los distintos tipos de perros según su función. En la región mesopotámica, 3000 años a.C., ya aparecían dos grandes tipos de canes, uno tipo “molosoide”, cuidadores de rebaños contra los predadores, y otro tipo “lebrel”, adaptado a la caza al ir tras la presa a la carrera debido a su gran velocidad. Este tipo de perro fue vital para el hombre como acompañante de cacería de piezas pequeñas como conejos y liebres para su subsistencia.


La especie canina tuvo una rapidísima adaptación a todos los climas, regiones geográficas en las cuales el hombre habitaba y civilizaciones de las cuales hacia parte. A pesar de la gran diferencia que existe entre las razas en lo concerniente a su tamaño, contextura ósea, costumbres y características, todas pertenecen al mismo género: Canis Lupus Familiaris y poseen el mismo ADN. Hoy día hay 343 razas homologadas por la Federación Cinológica Internacional (FCI).


Los perros han participado en los deportes desde que las personas han tenido tiempo libre para su placer. El cazar (considerado por algunos como deporte), simplemente era practicado por placer por la aristocracia de la antigua China, Persia y Egipto. Más tarde los romanos introdujeron esta práctica en Europa, alcanzando su mayor apogeo en Francia, donde el rey Carlos I de Lorraine creó cerca de 800 parques reales en donde perros de caza eran criados y entrenados para la Corona. Los romanos ponían a combatir a sus perros molosos con una variedad de fieros animales. Las peleas con toros y osos fueron continuadas hasta 1800. Lastimosamente en algunos países hoy día siguen este tipo de peleas clandestinamente.


CARRERAS DE LIEBRE Y VELOCIDAD

El escritor romano Flavius Arrianus (95 -175 a.C.) escribió sobre la ética de este deporte de una manera que apela al pensamiento moderno, la idea no era tomar la liebre, sino comprometerla a participar en una carrera competitiva y los participantes se sentían incluso satisfechos si el animal lograba escapar. Arrianus recomendaba usar razas como el Galgo Gálico o Galgo Español, ancestro del Greyhound moderno y el Whippet. Estas competencias continúan hoy día en Europa usando el Greyhound, el Whippet y el Lurcher, el cual es un tipo de perro de origen inglés cuyo nombre deriva de “lur” que significa ladrón en lenguaje gitano.


Los orígenes del Greyhound se remontan a la historia antigua. De hecho, murales y pinturas de perros similares al Greyhound de hoy datan de hace 4.000 años. Estas pinturas fueron grabadas en las paredes de las antiguas tumbas egipcias; los faraones los valoraban tanto como mascotas y como cazadores. Los antiguos árabes admiraban los atributos físicos y la velocidad del Greyhound y les permitían dormir en sus tiendas y compartir sobre sus camellos. En 1014, el rey Canuto de Inglaterra promulga las leyes del Bosque, que decretaban que los nobles solo podrían tener y cazar con Greyhound. Luego, la reina Victoria y el príncipe Alberto se convirtieron en sus admiradores y tuvieron varios como mascotas. Para 1800, el Greyhound se volvió muy popular en Norte América, donde fueron introducidos para ayudar a los granjeros en el control de la plaga de conejos.


Durante el tiempo de la reina Elizabeth I (1533-1603 d.C.) las carreras de Whippets en línea recta fueron muy populares. El señuelo era un pañuelo agitado por su amo. En 1876 las carreras con Greyhounds utilizaban liebres artificiales. La primera competencia del club nacional de carreras con liebre fue realizada en Gran Bretaña en 1858. Este deporte pasaría un poco al olvido, pero después de la Primera Guerra Mundial, esto cambiaría. En Estados Unidos un granjero de Oklahoma llamado O. P. Smith fue citado por realizar carreras de liebres en un establo, lo cual es ilegal en Norteamérica. Luego Smith descubrió una antigua patente para una liebre mecánica, la cual puso a correr en una pista circular en Oklahoma. Las carreras de Greyhounds se esparcieron rápidamente por Estados Unidos y sería un americano, llamado Charles Munn, quien introduciría las pistas de carreras a Gran Bretaña. Las carreras de Greyhound es el sexto deporte más grande en espectadores de Norteamérica.


Continuaremos en la siguiente edición hablando sobre otros escenarios y actividades, la cacería, arrastre de peso, entre otros; donde muchas actividades cotidianas fueron volviéndose competitivas, para llegar así, a la creación de otros deportes caninos pero siendo los perros y sus grandes cualidades los principales protagonistas.