NOTAS CANINAS
Cuando decidimos incluir a un miembro más de nuestra familia o manada, traemos a nuestro entorno a un ser vivo tan maravilloso como un perro. Es el momento donde abrimos las puertas de un gigantesco y amplio mundo por descubrir, donde el canino a su altura y lleno de muchos instintos, incluyendo el de exploración natural, empieza a conocer todo a su alrededor y el espacio que lo rodea es el mejor campo para empezar.
Dependiendo del tiempo que haya convivido con su camada de hermanos y hermanas, del tipo de madre que lo haya traÃdo al mundo, será asà su reacción ante ese nuevo mundo con nosotros en nuestro hogar, pudiendo definir tres tipos de comportamientos exploratorios:
Explorativo impositivo:
Cachorro que impone el juego sin importar respuesta
Explorativo temeroso:
Cachorro con miedo a todo lo nuevo y desconocido
Explorativo positivo:
Cachorro que explora sin importar las respuestas pero aprende rápido las lecciones
Como todo cachorro joven, las normas y reglas deben estar siempre a la puerta de cada momento de su vida, el controlar las mordidas y la fuerza de las mismas, los lugares adecuados e indicados para poder explorar y las diferentes respuestas de cada experiencia y los diferentes eventos que viva, van a estar atados al tiempo y el espacio que haya tenido con su camada.
Lo más frecuente que vemos en cada uno de los casos que manejamos y en la mayorÃa de nuestras vidas cuando adquirimos un cachorro, es que son separados de la protección materna antes de los dos meses o durante los mismos dos meses; no permitiendo que las lecciones básicas sean aprendidas; aunque la escuela Americana y la escuela Europea de etologÃa (Estudio del comportamiento Animal/ Canino y Felino) no se han puesto de acuerdo sobre el tiempo adecuado de separación de un cachorro del seno de su madre; los mejores resultados han sido obtenidos en aquellos cachorros separados después de los dos meses y medio a tres meses.
Después de lo anterior, regresamos a nuestras casas y apartamentos al momento cuando llega ese pequeño cachorro o perro adulto. Al llegar, lo primero que debemos enseñarle son las normas y reglas que rigen en ese hogar de manera positiva, el permitir que se suba al sofá o a la cama es uno de los comportamientos que se genera de manera más rápida, es en ese momento en que los humanos vemos ese comportamiento como curioso y positivo, a veces lo llegamos a estimular, a que se presente con más frecuencia (con expresiones de cariño; que se ve lindo sobre la cama, que luce, que quiere calor, etcétera) este tipo de expresiones son refuerzos positivos indicándole que el comportamiento es aprobado por los humanos; a medida que el cachorro avanza por sus etapas de crecimiento y sociales, forma su cÃrculo natural de preservación, que en los humanos se traduce como cÃrculo de seguridad.
En dos universidades europeas se realizaron pruebas etológicas para medir el grado de posicionamiento natural de dominancia, sobre el cÃrculo de preservación; en la Universidad de Granada en España y la Universidad de BerlÃn en la unidad de comportamiento animal, se tomaron dos perros de edades similares y fueron expuestas diferentes circunstancias ante las mismas experiencias, el objetivo era medir cómo la altura influÃa en el mismo. En el caso de España el perro fue tratado a nivel del suelo y en el de BerlÃn fue manejado en alturas como sofás, camas y diferentes muebles que le daban más distancia del suelo.

El resultado que se pudo observar en ambos casos influyó directamente en su comportamiento y sociabilización como respuestas a diferentes hechos cotidianos, en el caso del perro que fue manejado a nivel del suelo las respuestas fueron más prácticas y eficaces, el tiempo de solución de problemas fue más corto y los ritmos cardiacos fueron estables dentro de cuadros normales; por otro lado el perro que se mantenÃa en alturas era errático y desorganizado dentro de cuadros de estrés para dar soluciones a problemas, se observó que el ritmo cardiaco era más constante, su sociabilización se vio afectada de manera dominante y posesiva.
Por otro lado, lugares como la cama, donde el humano descansa en posición horizontal, y a la vez es lugar de sociabilización en algunas ocasiones, cuando el perro entiende que la cama es parte también de su propiedad como lo son los juguetes y el plato de comida, es allà donde empieza los conflictos de intereses que terminan en muchas ocasiones en escenas de agresividad, aviso de distancia a través de los gruñidos y hasta en algunos casos en mordidas. Es por ello que desde muy cachorro debe enseñarle al perro o desde su llegada a casa que la cama ya tiene un propietario, que este propietario es quien determinará qué y cómo jugar en esta, de igual manera los tiempos en que puede o no estar.
Cuando el caso ya es avanzado y el perro ya está posesionado ciento por ciento de la cama humana, se deben proporcionar opciones alternativas (debemos recordar mis queridos amigos que cuando hay un comportamiento negativo en el perro, debemos redireccionarlo para modificarlo, jamás debe ser cercenado o eliminado el comportamiento de manera repentina), en este caso la opción debe ser más atractiva que la decisión; en algunas ocasiones con pacientes les he pedido que hagan un colchón a tamaño del perro con prendas que sean de todos los miembros de la familia en la que vive el perro, incluyendo medias, ropa que ya no se usa y jugar con el perro a nivel del suelo. Hay que recordar que su contacto con la realidad y seguridad son sus cuatro patas al suelo, y cada vez que se tenga contacto con la nueva cama hecha por los propietarios, premiarlo con lo que más le guste ya sean snacks de perro, galletas de perro, pero no debe recibir nada que sea alimento de humano. AllÃ, asocia la cama nueva como positivo cada vez que se acerque o este allÃ, premiarlo de manera positiva con una caricia bajo las orejas, cuando insista subirse a la cama un simple NO, sin sobreexcitación y bajarlo amablemente y sentarse en el lugar que ocupaba el perro de manera positiva y cada vez que lo baje siéntelo por seis segundos y prémiele el comportamiento; si puede llegar al punto y sentarlo en su nueva cama, refuércele más positivamente ese comportamiento.
Cuando se empezaron a realizar los estudios en las manadas de lobos en los parques forestales de Norte América, se notaban visiblemente que cada uno de los miembros de la manada tenÃan un lugar según la posición en que descansaba el alpha, y aunque él rotara de lugar, los demás siempre mantenÃan ese mapa mental ante la manada entera; esto ayuda a cada uno a tener claro su función o rol dentro de la misma ya que cada posición anunciaba lo que debÃa hacer. Debido a que el perro doméstico y el referente más fresco que poseemos son los lobos y sus manadas, los que nos pueden dar un marco más claro ante sus funciones primitivas; debemos entender que tener su espacio o lugar de seguridad es importante para el desarrollo equilibrado y completo del mismo; su lugar de descanso el cual ojalá no deba estar interrumpido constantemente, donde tenga la seguridad de que estará a salvo (ese es el motivo por el que las manadas de lobos buscan cuevas; sólo una salida y solo una entrada). Esto es lo que se debe brindar al perro, un espacio asignado dentro de su hogar.

Para terminar debemos recordar que nosotros fuimos quienes decidimos de una u otra manera tener un perro en casa, cada vez que intente decirle algo a través de sus travesuras, ladridos o correteos de parque, intente interpretar desde esas cuatro patas pegadas al suelo lo que él intenta decirle pero que usted no entiende. Amar a un perro no es decÃrselo tantas veces, es poder comprender cuáles son los comportamientos humanos que debemos aprender a mejorar.
Gracias por permitir esos seres maravillosos en sus manadas.