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IPO, deporte de entrenamiento

IPO, deporte de entrenamiento Hace mucho tiempo, cuando el lobo empezó a relacionarse con el hombre y posteriormente a convivir en los asentamientos humanos, se inició una relación que sería beneficiosa para las dos partes.


Una de las diferentes utilidades que el hombre descubrió con el tiempo para su provecho fue que aportaba comportamientos de protección, vigilancia y ayuda en la cacería. Posteriormente, al afianzarse las relaciones, se fueron seleccionando a través de los tiempos distintos ejemplares, priorizando su finalidad, dando origen a las razas caninas con un uso claro y definido de trabajo.




En la actualidad, aunque muchas de estas razas tienen otros propósitos paralelos o comparten con el hombre en calidad de mascotas, se siguen valorando estos usos tan importantes que se les han dado a los caninos. Por esta razón se practica un deporte conocido como IPO, llamado así debido al acrónimo de las palabras en alemán Internationale Prüfungs Ordnung, el cual se concentra en tres aptitudes de los perros: rastreo, obediencia y protección.


El IPO está propuesto como un deporte destinado a demostrar la inteligencia y utilidad del perro. Al principio se orientó solo hacia el Pastor alemán como prueba de aptitud pero posteriormente se dirigió a muchas razas. Como análisis de trabajo el IPO mide estabilidad mental, resistencia, rendimiento estructural, capacidad para rastrear, voluntad de trabajo, velocidad de respuesta, coraje y aceptación del adiestramiento por parte del ejemplar.



Este ejercicio ha evolucionado con el tiempo hasta convertirse en un deporte muy emocionante practicado por miles de personas y ejemplares en distintos países, y además se organizan competencias locales, nacionales y mundiales que reúnen a lo más destacado de esta actividad.


Es una actividad que disfrutan personas de distintas profesiones, quienes se agrupan por el compañerismo y su interés común en trabajar con sus perros. Entre las razas más comunes usadas para practicar este deporte encontramos Pastor alemán, Pastor belga malinois, Rottweiler, Doberman, Schnauzer gigante, Bouvier des Flandres, Pastor holandés, Bóxer, entre otras. Como deporte canino ofrece a los propietarios la oportunidad de entrenarlos y competir en el reconocimiento de la capacidad del guía para adiestrar y del perro para desempeñar lo que se requiere.


LAS TRES FASES DEL IPO

La primera, de rastreo, incluye un test de temperamento en el cual el juez supervisor conoce y evalúa la solidez mental del perro, poniendo a prueba su perseverancia y capacidad de concentración, su habilidad para olfatear y su voluntad para trabajar con un manejador. Esta prueba empieza cuando una persona (trazador) camina con normalidad sobre una superficie natural, como tierra o pasto, dejando un número de objetos pequeños, incluyendo a su vez una serie de giros. Consiste en que el perro siga la pista dejada por el trazador, encontrando y señalando objetos, momento en el cual, por lo general, se tumba ante ellos entre sus patas delanteras. Para cada nivel (1, 2, 3) la distancia, el número de cambios de dirección y el tiempo transcurrido entre el trazado inicial y la realización de la prueba van en aumento.



La segunda fase, de obediencia, incluye una serie de ejercicios al lado de su manejador y evalúa la sensibilidad del animal a su voz. En su desarrollo se hace un disparo de revólver para evidenciar que el perro no reacciona abierta o nerviosamente a este tipo de ruidos fuertes. En una serie de ejercicios de campo se le ordena sentarse, tumbarse y quedarse quieto mientras el guía continúa caminando; se le pide también que corra en dirección recta a la orden de su guía y se tumbe ante un segundo mandato.


Posteriormente, cada perro deberá permanecer en posición de tumbado lejos de su manejador, a pesar de las continuas distracciones, mientras otro congénere ejecuta y finaliza los ejercicios de obediencia.


En la fase de protección se prueban el coraje, la fortaleza física y la agilidad del perro. Los ejercicios incluyen pesquisa en diversos escondites, la localización de una persona que está oculta (actuando como señuelo) y su vigilancia mientras se aproxima el guía. En otro momento el can debe aguardar para perseguir a una persona cuando intenta escapar y posteriormente sujetarla con firmeza. Justo cuando el perro está a punto de agarrarla el juez da la señal para que dé la vuelta y corra directamente hacia el perro, amenazándolo con un bastón. Se espera que las mordidas durante la fase de protección sean firmemente situadas sobre la manga de protección y soltadas a la orden del manejador o cuando el perseguido interrumpa la lucha.



Cada fase del IPO tiene un valor de 100 puntos, para un total de 300. Si un perro no obtiene como mínimo 70% en cada una de las dos primeras fases y 80% en la tercera, o si el perro llagará a reprobar el examen de temperamento, ese día no podrá obtener su grado o distinción y deberá repetir toda la prueba posteriormente. Durante cada fase se busca que el ejemplar demuestre un alto grado de concentración y el entusiasmo característico que todo perro de trabajo debe tener.


En la práctica de este deporte, si se entrena de manera correcta, los perros disfrutarán las pruebas de trabajo tal cual como aquellos otros tipos de entrenamiento con órdenes y recompensas, consiguiendo que sea más seguro y más feliz. Del mismo modo, una persona que asista a una competición de IPO deberá notar la alegría de los que están trabajando con sus guías.


Como entrenamiento, el deporte ayuda a desarrollar los instintos naturales del animal a un nivel superior o deseable, ya sea por hobbie o por ser las cualidades idóneas buscadas en canes que trabajarán junto con el hombre en diversas situaciones con personal de la policía, militar, detección de olores de armas, drogas, explosivos, fugitivos, actividades de búsqueda y rescate, entre otros.